La Ciencia Ficción suele basarse en el desarrollo de una trama lógica a partir de un conocimiento cierto o de otro perfectamente probable (mientras más desafiante y enigmático mejor).
El propósito de estas líneas es pues, el de describir, aunque sea brevemente, algunos de estos conocimientos que, seguramente, resultarán familiares a algunos por haber sido utilizados por autores de reconocido prestigio (y otros no tan reconocidos pero más comerciales).
Esperamos que este sea el primero de una serie de artículos sobre el tema. A sabiendas de esto, comenzaremos refiriéndonos a un concepto que se ha generalizado mucho en la Ciencia Ficción como un medio para "convencer" al lector crítico de la factibilidad de realizar un viaje interestelar en un tiempo acorde con los límites de longevidad humanos y con el sentido práctico que pueda tener un viaje de tal naturaleza.
Acerca del Hiperespacio. El diccionario de la Lengua española no define este término, sin embargo, la Espasa- Calpe le atribuye el siguiente significado: "Espacio de cuatro dimensiones. Sus puntos quedan fijos mediante cuatro coordenadas. El hiperespacio es, pues, la variedad formada por todas las cuaternas posibles de Números Reales." Y esta es la definición que adoptan el resto de las enciclopedias consultadas.
Esta definición, empero, coincide con otra que se consigue en la mayoría de los libros de divulgación científica: el Espaciotiempo, el universo de las tres magnitudes espaciales, y la magnitud temporal, que la teoría de la Relatividad hizo tan famosa.
Hablando en un sentido más riguroso, el término Hiperespacio se le puede adjudicar a cualquier espacio de más de tres dimensiones. En este tono está el Hipercubo o Teseracto (cubo de cuatro dimensiones espaciales). Este elemento abstracto resultará más fácil de visualizar a aquellos que recuerdan la serie "Cosmos" de Carl Sagan o cuenta, mejor aún, con el libro. En éste, el autor muestra una maqueta que permite formarse una idea aproximada del concepto.
También se han propuesto teorías del campo unificado que presuponen la existencia de 11 dimensiones.
Pero, pese a que este concepto, como se podrá imaginar, se puede prestar para desarrollar los temas más insospechados, predomina el uso del mismo para referirse a la posibilidad de transgredir cualquier distancia sin que el Espaciotiempo Einsteniano nos juegue la broma que se presenta en la famosa "Paradoja de los Gemelos".
¿Cómo puede ser esto? Suponga que se quiere viajar a la estrella de Barnard a casi 6 años luz (5,97) y se viaja a una velocidad razonablemente cercana a la de la luz (nunca igual, ya que la masa de la nave sería infinita, al igual que la necesaria para acelerarla o frenarla). Los terrestres tardarían 12 años en recibir noticias del arribo de los viajeros a Barnard (contando los seis años que tardaría en llegar el mensaje). Sin embargo, como se sabe, para los cosmonautas el tiempo transcurrido será bastante menor, quizá año y medio o menos. Esto impone serias restricciones en la relación Tierra-cosmonautas, dada la lentitud de las comunicaciones y lo largo del viaje pese a la contracción temporal. Pero todo esto es sólo para un viaje a la estrella más cercana que se espera cuenta con un sistema planetario. Cuando se habla de auténticos viajes galácticos se puede estar tratando con distancias de hasta 100.000 años luz, si es un viaje dentro de la Vía Láctea, o de más de 2.000.000 de años luz (18.908.500.000.000.000.000 Kms) si nos referimos a un viaje a la galaxia espiral más cercana: Andrómeda, del "Grupo Local" al que pertenece nuestra galaxia.
Así pues, muchos autores de Ciencia Ficción optan por el "Salto Hiperespacial" para salvar el obstáculo real que imponen estas colosales distancias en el desarrollo de la trama lógica referida al comienzo de este artículo.
El Dr. Paul Davies, profesor de matemáticas aplicadas y física teórica en el King's College de Londres, habla de ellos en su libro titulado "Otros Mundos"1; al cual cito textualmente:
"La topología2 del Universo podría ser más complicada que la de un simple "toro"3 o la de una "esfera" y contener toda una red de túneles y puentes. Cabe imaginar que se parezca bastante a un "Queso de Gruyere" donde el queso sería el espaciotiempo y los "agujeros" aportarían la complicada topología... el espacio y el tiempo se conectarían, pues, de un modo desconcertante. Sería posible, por ejemplo, ir de un lugar a otro por diversidad de rutas -en apariencia todas ellas en línea recta- abriéndose paso por el laberinto de puentes. La idea de que un puente espacial permitiera el paso instantáneo a alguna galaxia lejana es muy del gusto de los autores de Ciencia Ficción. La posibilidad de eludir la larga ruta a través del espacio intergaláctico resulta de lo más atractiva, si en realidad existen agujeros que ensartan el Universo."
La hipótesis que plantea el autor, en este libro de divulgación científica, hace, hasta hoy, perfectamente probable el "salto" si se presupone una tecnología lo suficientemente avanzada como para localizar estos "pasajes" o, mejor aún, para crearlos en los momentos y sitios requeridos.
Un caso similar es el del conocido divulgador y escritor de Ciencia Ficción norteamericano Isaac Asimov, quien, en su famosa pentalogía "Fundación" (Ganadora de dos premios Hugo como la "mejor serie de Ciencia Ficción de todos los tiempos") habla del uso de la "transformación taquiónica"para los "saltos" y el de las "hiperondas" para la comunicación instantánea con cualquier lugar de la galaxia, en un remoto futuro donde el origen de la Teoría de la Relatividad e incluso las referencias a la misma Tierra son tan antiguas que se pierden en oscuras leyendas.
Es evidente que la formación y mantenimiento de un imperio galáctico (donde sólo los humanos resulten seres racionales) requeriría de un permanente y actualizado contacto con la sede política y administrativa, con el corazón del imperio. Así, Asimov se vale de unas partículas llamadas "taquiones" que tienen la propiedad de acelerar hasta el infinito (no en el espacio ordinario, por supuesto), permitiendo a la avanzada tecnología su implementación, "creando" de alguna forma esos puentes de hiperespacio de manera voluntaria, aunque siempre con cierta incertidumbre en cuanto a dónde conducirán.
Asimov se refiere a esta partículas en uno de sus libros de divulgación llamado: "La Medición del Universo"4, en donde expresa que, aunque la mayoría de los científicos declinan ante la idea de la existencia de semejantes partículas, existen los suficientes que apoyan esta tesis como para desechar la posibilidad.
1988
1.- "Otros Mundos" - Paul Davies - Biblioteca Científica
Salvat - #28 - 1986
2.- Topología: "rama de las matemáticas que estudia los
grandes rasgos y estructura del Universo" (Tomado de 1)
3.- Toro: forma de dona, rosca.
4.- "La Medición del Universo" - Isaac Asimov - Ed.
Plaza&Janes.
