La primera persona que advirtió el fenómeno fue una niña, eso es oficialmente hablando. Su nombre era Wanda Lawless. Eran aproximadamente las 9:50 a.m. del Sábado 16 de Octubre. Al principio ella lo ignoró (ignorar es una buena aproximación, ella estaba oyendo pero no escuchando), pero cuando trató de sintonizar su estación de radio favorita para escuchar su Disc Jockey favorito con su hit parade favorito y no lo logró, ella empezó a preocuparse. Lo siguiente que hizo fué llevar el radio a su padre, el Sr. Norman Lawless, explicándole la situación: TOP 40 estaba pautado para empezar desde hacía media hora y la estación de radio estaba transmitiendo el discurso de un tipo llamado "Churchill". El Sr. Lawless se dió cuenta de quien era y le dijo a Wanda que ellos estaban probablemente conmemorando una fecha especial de la Segunda Guerra Mundial.
-¿Todas las estaciones de radio? -replicó Wanda desconsolada.
-Si, bueno, tal vez es una transmisión en cadena -dijo el Sr. Lawless mientras hojeaba el periódico.
-¡No!, ¡no me has entendido: todas las estaciones de radio están transmitiendo diferentes programas, la mayoría son de música vieja, no es lógico, ellos no anunciaron nada de esto!
El Sr. Lawless dejó su periódico.
El Sr. Norman Lawless cree en la democracia como sistema: "si tu cumples con tus deberes puedes ejercer tus derechos", y la estación de radio no estaba ciertamente cumpliendo sus deberes con su hija. Consiguió una guía telefónica y los llamó. En la estación de radio nadie sabía nada del asunto, Pat Stevens, el Disc Jockey, estaba a punto de anunciar la número cinco y todos los equipos estaban trabajando, o al menos estaban encendidos. Ellos ignoraron la llamada.
Pero hubo otra llamada, lo mismo, y otra, y otra. Pat Stevens ya estaba listo para dar su clásico chillido para anunciar la número uno cuando alguien entró en el estudio y apagó el micrófono.
-¿Qué demonios estás haciendo? -preguntó Pat casi gritando.
-Tómalo con calma, hombre, nadie te ha escuchado, Churchill le está hablamdo a los Comunes. -replicó el hombre.
-¿Qué?
Cuarenta y cuatro llamadas lo habían confirmado: su señal no estaba siendo sintonizada. Al menos ellos no eran los únicos, en todas las estaciones de radio de la ciudad se habían recibido cientos de llamadas similares, a lo largo del país eran miles de llamadas, alrededor del mundo eran millones. Eataba sucediendo en el mundo entero. Viejas transmisiones de radio del final de los treinta y comienzos de los cuarenta estaban siendo revividas en los radios del mundo. Las transmisiones dependian del país y del lugar: de esa manera se podía escuchar a Hitler gritando ante el "Reichstag" en cualquier lugar de Alemania, Occidental u Oriental, y al mismo tiempo en cualquier lugar de Norte América la transmisión de la Serie Mundial entre los Yankees de Nueva York y los Dodgers de Brooklyn.
La gente estaba asombrada, era como un repentino regreso al pasado. El fenómeno había aparecido alrededor de las 9:30 a.m. de aquel Sábado, historias como la de la familia Lawless fueron comunes alrededor del mundo, hubo confusión al principio. Los titulares de los principales periódicos del planeta cubrieron el evento: el "Times" de Londres tituló: "RADIOS DEL MUNDO REVIVEN EL PASADO," "Le Figaro" de Paris encabezó: "RADIOS RECUERDAN LOS CUARENTA," "Pravda" en Moscú anunció: "VIEJAS TRANSMISIONES DE RADIO EVOCAN LA GUERRA," pero el mejor de todos y que asignó el mejor nombre al fenómeno fue el de "The New York Times": "LOS ECOS DEL PASADO: ¿SON UNA SEÑAL?"
Nadie lo sabía y cuando digo nadie quiere decir NADIE. Los científicos estaban perplejos. No existía ninguna aparente explicación al fenómeno. Había mutismo y recelo alrededor del caso. La revista "Science Digest" publicó un artículo de 14 paginas describiendo todas las características del fenómeno: ondas de radio emitidas entre 1939 y 1945 estaban bombardeando la atmósfera de la tierra, estas ondas interrumpían toda clase de ondas emitidas sobre la Tierra: las transmisiones radiales fueron literalmente anuladas, las de televisión recibian constantes interrupciones y las redes de comunicación se habían vuelto inútiles. El artículo continuaba hablando sobre las diferencias en tiempo de las trnsmisiones en Europa, Ameríca, Asia, etc así mientras en Europa los radios reviven 1939 en Ameríca están a finales de 1941. Todo esto era maravillosamente descrito en las catorce páginas del artículo, ¡pero con ninguna explicación! Los científicos se excusaban diciendo que estaban estudiando el fenómeno: "toma tiempo obtener conclusiones". Sólo el Dr. Robert Simson del Smithsonian Institution se atrevió a dar una explicación.
Fué el 25 de Octubre, Lunes, nueve días despues que se inició el fenómeno. Una conferencia de prensa había sido convocada esa mañana. El Dr. Simson fué breve pero explícito: estas ondas de radio eran lo que un periodista había acertado a llamar ecos, ecos del pasado, ecos provenientes del espacio. Estas transmisiones de radio habían sido emitidas aproximadamente medio siglo atrás, en ese tiempo viajaron al espacio exterior hasta lo que se permitió denominar "Los Cinturones de Simson", una especie de campo electromagnético formado por el movimiento de traslación de la estrella blanca "Vega" la cual se encuentra a 27 años luz de la Tierra. Este campo electromagnético es bastante denso, lo suficiente como para funcionar como una pared al contacto de ondas de radio, las ondas rebotan sobre esta "pared", la cual rodea todo el sistema solar, y regresan, tal como un eco. Hubo docenas de preguntas, pero el Dr. Simson parecía tener la respuesta a todas. A pedido de un reportero preguntándole como sabía tanto sobre la naturaleza del fenómeno y sus causas el Dr. Simson declaró: "Ya he publicado dos trabajos acerca de la posible existencia de este campo, lo que está sucediendo hoy prueba mis teorías". Luego explicó que la diferencia de años en las transmisiones era debido al movimiento del sistema solar alrededor del centro de los cinturones: "Los ecos provienen de todos los ángulos de los cinturones, cada continente recibe un diferente bombardeo". Finalmente afirmó que era imposible establecer cúanto iba a durar el fenómeno: "Solo Dios sabe".
La conferencia de prensa terminó con aplausos y aclamaciones, hubo quien habló del Premio Nobel. De cualquier manera la gente quedó satisfecha con la explicación, los científicos no contradijeron al Dr. Simson, no tenían otra explicación, y nadie volvió a preguntar por la causa del fenómeno. Ya había pasado un mes desde el inicio del fenómeno y la gente parecía haberse acostumbrado a él. La vida sin TV, transmisiones de radio normales y comunicaciones no era tan mala como ellos pensaban que iba a ser. Existían claras consecuencias en todos los aspectos de la vida normal: En el económico muchos negocios habían quebrado: Estaciones de radio, estudios de TV, empresas de comunicaciones, trayendo así un desempleo nunca visto. Sociológicamente hablando había surgido un acercamiento entre las familias citadinas de todo el mundo: "El final de la era de la electrónica y el regreso a las raíces de nuestra sociedad" como un columnista de "USA Today" lo describió. Esas eran algunas de las consecuencias. Pero había otras que todo el mundo había subestimado: Las psicológicas. La primera persona que se percató de la gravedad del mundo fue un reportero, su nombre era Tom Farthing.
A medida que pasaban los días parecía renacer un sentimiento antijaponés cada vez más fuerte. A la redacción del periódico llegaban diariamente más y más historias relacionadas a incidentes étnicos con japoneses. En los Angeles el edificio sede de la Toyota sufre un incendio, fue provocado. En Miami una pareja de turistas japoneses es asaltada, una patrulla de policía a una cuadra del lugar los ignora. En Washington la embajada japonesa es apedreada, después de media hora es cuando la policía llega al lugar. La causa era obvia: Las transmisiones de radio. Durante un mes la gente había sido bombardeada con consignas antijaponesas: Discursos, noticias de los movimientos japoneses en el Pacífico amenazando los intereses norteamericanos, programas de opinión, entrevistas, etc. Los Estados Unidos estaban viviendo de nuevo en 1941.
Farthing notó que no era un caso aislado, las transmisiones en Japón habían provocado el mismo efecto pero opuesto: Un sentimiento antinorteamericano. En la U.R.S.S.: Antialemán. En Italia: Antifrancés. En Polonia: Antisoviético. Era como estar viviendo la guerra de nuevo. Cada día sucedían más y más incidentes étnicos pero la labor diplomática siempre los suavizaba. Farthing tomó nota de las fechas (las fechas en que fueron emitídas las transmisiones) y mantuvo un control de las mismas. Fué entonces cuando él se dió cuenta que el 24 de Noviembre era la Fecha.
-Dr. Simson, ¡Ud. tiene que ayudarme! -dijo el hombre irrumpiendo violentamente en la habitación- ¡Ud. es el único a quien ellos oirán!
-Espere un momento, ¿quién es usted?, ¿quién lo dejó entrar a mi oficina de esa manera? -dijo el Dr. Simson levantándose bruscamente.
-Lo siento... de veras lo siento, mi nombre es Tom Farthing, reportero de "The Washington Post", ¡tengo que hablar con Ud.!
-Bueno Mr. Farthing, yo estaba a punto de marcharme. El edificio está vacío y debo ir a casa.
-Sé que es tarde Dr. Simson pero esto es urgente, no hubiese entrado de esa manera si no lo fuera.
-Bien... en tal caso... siéntese por favor.
-¡Gracias! He estado todo el día yendo de un lugar a otro, el tiempo se está acabando y cada segundo es importante.
-Me gustaría que fuera breve y específico Sr. Farthing. -le interrumpió el Dr. Simson mostrándose impaciente.
-Si señor, bien, trataré. Como ud. podrá haber notado el bombardeo psicológico provocado por las transmisiones de radio es cada día más fuerte. La población alrededor del mundo se ha vuelto cada día más fanática y nacionalista, la guerra está siendo revivida y tengo razones para sospechar que esta situación va a alcanzar su climax el 24 de Noviembre.
-¿Por qué? -inquirió el Dr. Simson profundamente interesado.
-De acuerdo a mis cálculos en tal día van a coincidir las transmisiones de las peores fechas de la guerra para cada país. Me explico: Para los Estados Unidos caerá 7 de Diciembre de 1941: Fecha del ataque japonés a Pearl Harbor, para la U.R.S.S.: 22 de Junio de 1941: Día de la invasión alemana, para Japón: 6 de Agosto de 1945: lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima, etc. Existen otras siete fechas más en otras potencias. Es una increíble "coincidencia". Podría haber una histeria de masas. Sin comunicaciones es impredecible el comportamiento de los ejércitos, la Tercera Guerra Mundial podría estallar.
-Ciertamente, ¿pero... está ud. seguro de las fechas?
-Completamente.
-¿Y qué quiere que yo haga?
-Que advierta a la gente, a los gobiernos para tomar medidas de precaución. Debido a su prestigio no podrán desoirlo. Nos quedan sólo 36 horas.
-¿Ha hablado de esto con alguien más?
-No, he estado todo el día yendo de un lugar a otro tratando de hablar con las autoridades de la ciudad pero nadie me recibió. Todos han estado ocupados con los disturbios étnicos.
-Mucho mejor.
-¿Perdón?
Y no dejándole tiempo para reaccionar el Dr. Simson sacó un arma de una gaveta he hizo tres certeros disparos sobre el pecho del reportero. Después de eso hubo silencio.
Las tres naves estaban separadas una milla de cada una, habían estado orbitanto la luna por un mes, siempre en el lado oscuro, y ésta era la primera vez que iban a avistar la Tierra. El resto de la flota estaba en el planeta rojo (el que los terrícolas llaman Marte).
En la nave líder el capitán HJIZOK se mantenía en su habitación sentado frente a la ventana, contemplando la circular silueta azul de la Tierra sacudida por pequeños puntos rojo-amarillos a lo largo de todos sus continentes. Una señal sonora en la puerta lo hizó salir de su absorción.
-¡Entre! -exclamó instantáneamente.
Un joven uniformado de apariencia humana entró al tiempo que hacía una reverencia militar.
-Teniente BOKNEK reportándose señor.
-¿Que tal teniente?, su estancia en la Tierra lo hizo adelgazar, ¿eh? Deme su informe.
-La guerra en la Tierra empezó hace 4 minutos y 20 segundos señor, dos terceras partes de su territorio habitado junto con la población han quedado destruidos, tiempo estimado para la aniquilación total: 3 minutos, 37 segundos, tiempo estimado para limpiar la nube radioactiva: 34 horas, 27 minutos, tiempo estimado para preparar aterrizaje y colonización: 11 horas, 45 minutos
-Bien teniente, bien, esas primitivas armas atómicas de los terricolas nos van a hacer trabajar en la limpieza más tiempo del estimado... teniente, ¿ud. cree que ellos sospecharon de las transmisiones de radio?
El teniente BOKNEK titubeó por un momento pero finalmente contestó:
-No, señor.
-Bueno,... está bien teniente, se puede retirar.
Ya estaba cruzando la puerta de apertura automática cuando el capitán HJIZOK gritó:
-¡Oh! a propósito... felicitaciones... Dr Simson.
Ambos sonrieron.
1989
