Es una película producida por la 20th Century Fox que, siguiendo las pautas tradicionales de las producciones cinematográficas de aventuras, específicamente las de Ciencia Ficción, no deja de sorprendernos con escenas fuera de lo común dentro del clásico desarrollo de la obra.
La escena del entierro espacial, con su muda sátira, es digna de las mejores producciones: la perpetuación de ritos carentes ya de sentido en un ambiente donde la muerte de un hombre es sólo una cifra más en la memoria etérea y binaria de una computadora.
A pesar de estas fugaces escenas, el film mantiene una estructura típica en la que se muestra un futuro Robinson espacial, intendo sobrevivir en un ambiente hostil, en compañía de un ser extraño tanto física como culturalmente. La obra fílmica pretende ser un canto a la hermandad universal entre culturas y razas, que divierte pero no convence.
En cuanto al trillado tema de los efectos especiales, podemos señalar que estos son excelentes y sobre todo se destaca el arreglo facial (maquillaje) de los Drack, donde los rasgos faciales de los actores son aprovechados para crear mayor realismo; dentaduras y otros rasgos reptilianos son magníficamente concebidos por el maquillador.
Una película que no es del otro mundo.
1986
