El lector de Ciencia Ficción navega por relatos de diversas características y dimensiones. En este ensayo propongo una pequeña inmersión, lo cual afectará el punto de vista de futuras incursiones en el género. Todavía está a tiempo: puede leer otro artículo o dejar de leer completamente; más su alma no encontrará reposo si lo hace.
Alea jacta est. La suerte está echada, entreguémonos al destino...
Consideremos un factor o elemento fantástico y momentáneamente creamos sin reparos en su realidad. Por ejemplo:
La telepatía es una habilidad aceptada y manejada por un sector de la población.
Bien, esa es la realidad. ¿Qué consecuencias implica? Veamos unas cuantas posibilidades:
¿Estará alguien espiando sus pensamientos ahora?
¿Lo que pienso ahora me lo habrá "sembrado" algún telépata?
Si se puede "sembrar" una idea en la mente de otra persona, ¡sería la propaganda perfecta!
No sólo el comercio sembraría, literalmente, para "cosechar" después (el producto de las ventas inducidas telepáticamente), sino que todo gobierno aspiraría a tener un medio de control de masas e inculcación de ideología tan efectivo.
Veamos algunas repercuciones de las anteriores consecuencias:
Los telépatas, ¿están sindicalizados?, ¿hay algún código moral para ejercer sus funciones o se venden al mejor postor, o ambas cosas?, ¿se dejan manejar por el gobierno?
Después de todo ellos tienen el "poder". ¿No habrá algún afiebrado inventor que descubre un modo o dispositivo para conservar la privacidad de nuestras mentes? Eso reduciría el fenómeno al nivel de entretenimiento: Dejamos que nos "telepaticen" un rato en vez de ver televisión...
Hasta ahora hemos:
1) Hecho realidad un elemento fantástico.
2) Determinado algunas de sus consecuencias y repercuciones.
Esto, en apariencia tan sencillo, nos ha permitido crear todo un escenario pleno de posibilidades de desarrollo. Cubre una variedad de campos tan amplio como la vida real, y cualquier aspecto de la caracterología humana se puede manifestar en este escenario.
Busquemos una trama como situación general en esta realidad que hemos creado:
No existen escudos contra la actividad de un telépata, sin embargo hay personas contra-telépatas que anulan esos poderes. Esto resulta en la asociación de los telépatas en una organización sedienta de poder y la contra-organización respectiva que trata de mantener la privacidad mental del público y los valores morales usuales.
Esta pugna puede cobrar dimensiones alarmantes y el público "normal" no tendría mucha idea de los eventos que están ocurriendo.
Esta trama nos lanza de lleno en un proceso que podemos desarrollar a voluntad:
-Elevar las proporciones hasta otros planetas o mantenerlo en su pequeño pueblo al sur de Ciudad Bolívar.
-Que el proceso termine al ganar "los buenos" o "los malos" (o ambos) o sólo presentar un corto período o etapa dentro de una supuesta conflagración.
-Que aparezca una tercera fuerza que ponga orden en este desbarajuste...
Una vez que decidimos la trama y su desarrollo-desenlace, podemos recorrer nuestro mundo en busca de un personaje. Este tendrá que ver con el aspecto o inquietud personal que sintamos más en este momento de nuestras vidas "externas", no menos reales que la que hemos creado aquí. Puede ser un mero oficinista anónimo tironeado entre las circunstancias y sus necesidades naturales. O tal vez, la mano derecha del poco conocido jefe mayor de los telépatas (que resulta ser él mismo).
Cualquiera que sea el personaje, no debe ser plano. Es decir, debe tener suficientes detalles y "feeling" para poderlo sentir humano (o sobrehumano). Al poner en acción el, o los, personajes, se desarrolla un "argumento", que estará ligado con la trama y el desarrollo-desenlace.
¿Qué hemos dicho hasta ahora?
1) Hicimos realidad un elemento fantástico.
2) Determinamos algunas consecuencias y repercuciones.
3) Elegimos la trama y su desarrollo-desenlace.
4) Encontramos el personaje o personajes.
5) Dejamos que los personajes desarrollen por si mismos un argumento.
En todo esto hemos dejado fluir nuestra creatividad y nuestras inquietudes más profundas, lo cual es muy saludable, y nos permite llevar nuestros escritos a UBIK para ser seleccionados a publicarse en la revista CYGNUS, de creciente circulación. Muchas gracias.
1988
