Hoy, un nublado, como de costumbre, día de febrero, se realizará lo que los noticieros sensacionalistas llaman el juicio del siglo. Realmente es excepcional, durante casi cien años no se efectuaba un juicio oral, o mejor debo decir un circo; sí, eso es, un miserable circo disfrazado de justicia. Es especial el hecho de la participación humana en la defensa y parte fiscal, para ello se buscaron (contrataron, porque si no se les paga no trabajan) científicos, humanistas, filósofos y técnicos junto a computadores enlazados al sistema judicial mundial.
El acusado es trasladado hasta el tribunal y colocado adentro mediante el uso de una cápsula "E.M.". Como especial acto de este circo están en la parte exterior del templo, fieles creyentes del acusado. (Sospecho que son actores). Ya con todos los interesados, que pagaron buen dinero para ver el juicio en primera fila, dentro del edificio, se coloca un campo "E.M." de mayor tamaño y se libera al acusado de la cápsula menor. Se da comienzo al juicio, bajo el auspicio de Coca-Cola.
Se le pide al acusado que adquiera forma humana y ocupe el asiento que le corresponde. El acusado procede. (Caso contrario será nuevamente encapsulado, y aún así enjuiciado).
Este es el segundo juicio en contra de tan singular personaje. El primero terminó con veredicto de culpabilidad, pero la sentencia se limitó a libertad bajo la condición de mantener forma y poderes humanos. En este juicio, a diferencia del primero, el acusador no es la Sociedad Científica, sino el Estado Mundial, lo cual no es mucha diferencia puesto que en cualquier caso lo que hacen es sólo un negocio pagado por la televisión y los anunciantes.
Los defensores son, aunque lo mantienen en secreto, miembros de las antiguas religiones. Aún cuando las religiones han sido privadas de todo privilegio, están amparadas bajo la libertad de asociación. La semana pasada, con toda libertad, quemaron a varios por hacer una misa.
Los acusadores están muy seguros de ganar, tienen pruebas para acusarlo de unas quince acciones ilegales contra la Humanidad. No pueden perder y así lo señalan las apuestas. Suenan las fanfarrias, comienzan acusando por "adjudicación falsa de la creación de vida" y "asesinato en masa mediante el uso del diluvio".
Luego de la presentación de pruebas absolutamente objetivas y científicas, a ritmo de luces y música (producción de la cadena intercontinental de televisión) hablan los filósofos y humanistas, de una forma manipuladora y sensiblona, hundiendo al acusado a niveles que ninguna defensa podría recuperar. Creo que el acusado llegó a sentir lástima de si mismo.
El 14 de febrero, el juicio del Estado contra Dios terminó bajo el veredicto de culpabilidad, con música sintetizada en vivo del último grupo de rock de moda. La televisión ganó un dineral.
1986
