Definir Ciencia Ficción no es tan complicado, lo complejo es evaluar todas y cada una de las temáticas de este género. El conocimiento de Ciencia Ficción es un proceso de reconocimiento a la lectura. Por eso una definición de Ciencia Ficción no amerita gran esfuerzo, la verdadera realidad es que ese concepto se amolde a nuestra sutil y personalísima concepción del género. Toda definición de Ciencia Ficción pecará de restrictiva o extensiva ante las opiniones, más bien sentimientos, de cualquier lector formado en las páginas de la especulación científica (y ya este término es un exclusivismo).
Ciencia Ficción involucra tanto al hombre como a la ciencia y las consecuencias de dicha relación, tal como lo dice Asimov1: "La Ciencia Ficción es la rama de la literatura que trata sobre las respuestas humanas a los cambios en el nivel de la ciencia y la tecnología". Esta definición adolece de falta de especificidad, no satisface a plenitud la interrogante de un lector consumado o un curioso minucioso. Ciencia Ficción no es únicamente el mero enfoque de la relación entre el hombre y la ciencia, quizás en ese sentido es más completa la definición que redactó Carlo Frabetti2 en una de sus innumerables introducciones: "Más aún que en su temática, el parentesco de la Ciencia Ficción con la ciencia estriba en su método, en su carácter eminentemente especulativo: partiendo de unas premisas imaginarias, contrafácticas (generalmente obtenidas por la extrapolación de la realidad actual), el relato de Ciencia Ficción desarrolla sus consecuencias conservando la lógica del mundo ficticio creado". De aquí (haciéndole el juego) podemos extrapolar que Ciencia Ficción es toda aquella literatura que, basándose en un supuesto, desarrolla toda una trama conservando el racionalismo interno de la obra. Todavía quedan muchos hilos sueltos en esta enredada madeja que intenta aclarar una duda incuestionable: ¿Qué es la Ciencia Ficción? Antes de dar mi conclusión propia, producto de esa mezcla de experiencia, intuición y aquel ingrediente de etérea ignorancia que siempre nos envuelve; que nos depara tantas sorpresas y deliciosas críticas que nos revientan con suave elegancia la hiel, haciendo palpitar un poquito más rápido nuestro indignado corazón; antes de dar esa conclusión quisiera establecer unos parámetros temporales que juzgo convenientes, no sea que individuos con ínfulas de grandes doctos vengan a mí diciéndome: "Te has equivocado en tal o cual cosa" o "yo creo que tal obra no es de Ciencia Ficción". Advierto al lector que esta aclaratoria no revela en modo alguno mi animosidad ante una crítica veraz y desinteresada, sólo he querido sentar las bases de mi libre derecho a expresar mi opinión en un área donde, como ya se podrán haber dado cuenta, son comunes las desavenencias. Mi propósito es dar a conocer mi personalísimo punto de vista, ya que llamarlo de otro modo sería incurrir en un error, sobre los límites que encasillan un género inencasillable denominado por creyentes y no creyentes como Ciencia Ficción.
Volviendo a la cuestión primigenia que dio origen a la anterior divagación, creo en mi deber establecer una cota inferior, en términos de tiempo, para la corriente literaria en cuestión.
Suponer como Kagarlitski3, y tiene sus motivos, que las obras de Rabelais, Swift o Voltaire son Ciencia Ficción, inclusive la Utopía de Tomás Moro, es, a mi juicio, atribuirle al género cualidades y facultades que no posee. Suponer también que Verne es Ciencia Ficción como sostienen Aldiss y Asimov, entre muchos otros, es una aventura más riesgosa que las que protagonizaron en sus innúmeras obras los personajes del insigne escritor francés. Y puedo decir el porqué, las obras de Verne fueron escritas como novelas de aventuras, propio del romanticismo, el elemento científico (o de Ciencia Ficción) sólo servía como herramienta, como pincel para rellenar la figura con un volumen estetizante. La ciencia sólo servía de trasfondo, y a veces ni siquiera de eso, a la trama: era el color de la película, de la aventura.
Claro que todo argumento tiene sus bemoles, éste también tiene los suyos, pues no faltar algún ingenioso que diga: "Tal obra de Ciencia Ficción es más aventura que ciencia". Aquí es donde entra en juego el papel histórico de H. G. Wells, él estableció (sin proponérselo) las temáticas básicas que regirían a la Ciencia Ficción y lógicamente a sus escritores durante por lo menos tres o cuatro décadas. Las obras de Wells señalan un punto de partida, un origen al sistema de coordenadas de la historia de la Ciencia Ficción, el año cero. En base a las consideraciones anteriores, yo defino la Ciencia Ficción, y por esto puedo discriminar alegremente una obra de otra y viceversa.
Ciencia Ficción es aquel género literario que trata y expone cualquier problema, desarrolla cualquier trama y se ubica en cualquier contexto; establece la relación, o la actitud, o la respuesta, o la suma de las tres, con la ciencia o ante ella. La Ciencia Ficción describe las posibles sociedades futuras, la política, la psicología de otros seres; todo ello enmarcado en una fría lógica que no contraviene la cordura de los personajes, aunque el lector se desquicie con ella.
Sí, ya se que aquella obra, o aquella otra no se ajusta, o creen que no se ajusta a la definición. Ya lo dije anteriormente, la Ciencia Ficción es el acto personalísimo de leer, es la íntima relación entre el lector y la obra. Por eso la Ciencia Ficción es la Ciencia Ficción. Como mencioné al principio: definir Ciencia Ficción no es tan complicado, al menos para uno mismo.
Referencias:
1.- Asimov, Isaac. "Sobre la Ciencia Ficción". Ed. Suramericana. Buenos Aires. 1982.
2.- Ciencia Ficción. Selección 40. Ed. Bruguera. Barcelona. 1980.
3.- Kagarlitski, Yuri. "¿Qué es la Ciencia Ficción?" Edic. Guadarrana. Barcelona. 1977.
1986
