Suministros de Emergencia

por Manuel McLure

La nave se posó sin prisa, sin ruido. Al haber terminado su descenso, se abrió una compuerta al lado de los impulsores y salió por ésta un robot, cuya forma de cilindro achatado llevaba, en una especie de cesta adosada a lo que sería su espalda, un pequeño mecanismo de notable complejidad.

El robot buscó con sus sensores la cabaña prefabricada que sabía debía estar allí, y al encontrar los familiares contornos de la casucha, se dirigió hacia ella, entrando por la puerta abierta y deteniéndose ante una quieta figura en un sillón. Poniendo en el suelo el aparato que había cargado en forma de morral, dijo:

-Debido a fallas en la computadora central, cuando usted fue depositado en este planeta no se le entregó una pieza importante de su equipo de supervivencia. Le es sugerido el que comience a utilizar de inmediato este respirador, ya que sin él le será imposible sobrevivir más de dos meses en la atmósfera nociva de este planeta.

Dicho esto, la pequeña criatura mecánica se dirigió a la nave, observado únicamente por las órbitas vacías de la momia en el sillón.

1988

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